Bagua en crisis…¿Quién meterá preso a Pizango?

bagua1Alberto Pizango culpa al gobierno. El gobierno culpa a Pizango. Mientras tanto, en Bagua, los peruanos se matan entre ellos y los hospitales no se abastecen para atender a los heridos. Acaba de ingresar una niña herida de bala en el tórax.

Por un lado, la intransigencia de los grupos indígenas manejados ideológicamente (no jodan con que allí solo hay indígenas inocentes defendiendo sus bosques. Los policías han muerto a balazos y los manifestantes han quemado instituciones públicas). Por el otro, un gobierno lerdo y lleno de gente inoperante en materia de comunicación (mientras la selva ardía más de 50 días, el responsable de la unidad de solución de conflictos de la PCM estaba en Arequipa, preocupado por 50 camanejos que cortaron una vía).

Foto: Enlace Nacional

Foto: Enlace Nacional

¿Qué va a pasar? ¿Renuncias en el gabinete? ¿Da para eso? Puede ser, pero no alcanza. La solución es más de fondo. Sacando un premier o un ministro no se soluciona el problema. Eso sería, en todo caso, una jugada política. Hay una respuesta integral que el Estado y los legítimos representantes de la población (alcaldes y presidentes regionales) deben dar a los problemas, quejas y reclamos de la amazonía. Es un trabajo fino, de diáologo, y es la única garantía de que esto no vuelva a ocurrir…si es que quieren realmente que no vuelva a ocurrir.

Lo que cabe ahora es re-establecer el orden y la paz. Orden para retomar el diálogo. Tomar presos a los revoltosos (Pizango a la cabeza) e iniciar los procesos que se deban iniciar, no es exagerado.

Gracias a cibersman, un video del enfrentamiento en Bagua

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5 Responses to Bagua en crisis…¿Quién meterá preso a Pizango?

  1. PATRIOTA dice:

    EL VATICANO (JESUITAS), EL NARCOPARACOTERRORISMO,
    LA GUERRILLA, EL COMUNISMO CON MASCARA DE NACIONALISMO

    Todos bajo una sola cobija

    Desde su llegada al continente americano de mano de las coronas española y portuguesa, fieles al papa, los jesuitas se involucraron activamente en las políticas internas y externas de los países donde estaban, afectando negativamente las condiciones de vida de los pueblos y haciendo un esfuerzo feroz para que las ideas renovadoras del racionalismo y la ciencia no llegaran a sus dominios ya que esto haría muy difícil la permanencia de su yugo sobre tales naciones.

    Los jesuitas participaban y controlaban todas las áreas de la vida de los individuos. Política, educación, religión, asesoría matrimonial.. nada escapaba a su influjo. La economía tampoco. Se consagraron al comercio y a la bolsa de valores. Incluso su Colegio Romano, rector de los colegios y universidades jesuitas en el mundo, se dedicó a hacer grandes cantidades de telas en Macerata, Italia, que luego vendía a cómodos precios por todo el mundo donde tenían dominio. Sus negocios en la India y en América eran prósperos e influyentes. A ellos no les molestaba defender la causa de los esclavos negros en Cartagena de Indias y, al mismo tiempo, tener vastas plantaciones en Martínica, cultivadas por esclavos negros. Esa ha sido una constante del Vaticano. La iglesia Católica jamás ha despreciado la oportunidad de obtener ganancias económicas mediante sus conquistas “espirituales”. Tal y como sucedió en Paraguay –con las famosas reducciones- y en otras partes del mundo, los jesuitas aprovechaban al máximo la mano de obra de los paganos o, como diría Hitler (al servicio del papa), la mano de obra de las castas inferiores para hacerlos trabajar gratis.

    Los hijos de Loyola tenían refinerías de azúcar, minas de plata, plantaciones de cacao, fábricas de alfombras, haciendas ganaderas, servicios de préstamos, etc.. Igual que hoy: son dueños de bancos, empresas de televisión, periódicos, industrias, equipos de fútbol, equipos de básquetbol y de béisbol, editoriales, sellos discográficos y, por supuesto, también controlan los principales partidos políticos. Están en todas partes, ya sea mediante fundaciones y organizaciones no gubernamentales “sin ánimo de lucro” que defraudan al fisco, o como columnistas obligados en los grandes periódicos; pueden estar al lado del presidente y, al mismo tiempo, asesorando a la oposición ideológica y armada. En Colombia conocimos el caso del padre Cancino, miembro del “grupo de los seis”, quienes controlan y orientan el accionar de los paramilitares; también sabemos del cura jesuita Francisco de Roux, cercano a la izquierda, cuyo hermano es cabecilla del Polo Democrático, partido político de orientación socialista que es apoyado por la guerrilla de las FARC. El sacerdote Castro, de la Conferencia Episcopal, bien puede un día estar asesorando al presidente Uribe y, al siguiente, alojar como invitado al guerrillero Granda para luego acompañarlo a Cuba donde Fidel, fiel católico, a quien le estrecha la mano y le da el parte de victoria. Muy diversificados los padrecitos.

    Por algo, el obispo Palafox, enviado por el papa Inocencio VIII como visitador apostólico, le escribió al pontífice que: “toda la riqueza de Sudamérica está en manos de los jesuitas”.

    Fue precisamente la inmoralidad y la codicia de la Orden, sus intrigas políticas y sus frecuentes crímenes, lo que les ha ganado que una y otra vez sean expulsados de los países donde han sido acogidos. En Paraguay, por ejemplo, donde instituyeron las Reducciones (comunas) de indios guaraníes bajo su control total, los jesuitas habían hecho el ensayo de lo que posteriormente instaurarían en Rusia: el comunismo.

    Fue allí donde los jesuitas armaron por primera vez una guerrilla revolucionaria.

    Los jesuitas en el siglo XIX
    Durante los años de su proscripción, los jesuitas permanecieron en el anonimato y se mezclaron con el clero común y con otras órdenes, lo cual los ayudó a sobrevivir. Siguieron viviendo en Francia, Austria, España e Italia. En 1794, en Bélgica, fundaron la Sociedad del Sagrado Corazón, un cuerpo docente, y fundaron órdenes alternas, como la de los Hermanos de la Fe, que en 1799 se fusionarían, uniéndose a su vez con los jesuitas rusos. Poco a poco fueron cobrando vida de nuevo, para desventura de las naciones.

    Los jesuitas idearon la famosa “Congregación”, una hermandad precursora del Opus Dei, formada por eclesiásticos y laicos prestantes que lograron colocarse en posiciones influyentes en el ejército, la docencia, la administración, el comercio y la magistratura. La Congregación incitaba al pueblo a la rebelión y a la defensa armada de los intereses del papa. Cualquier parecido con el partido comunista clandestino colombiano, no es mera coincidencia.

    En resumen, durante todo el siglo XIX, la Orden sufrió muchos altibajos. Fue expulsada y restituida varias veces en diferentes países. Donde quiera que los defensores de la mentalidad liberal ganaban el poder político, de allí eran expulsado; pero si ganaban los conservadores, nuevamente eran reestablecidos.

    Los jesuitas también encontraron la forma de influir. Paulatinamente, de manera serpentina, desplegaron una actividad constante y fructífera, gracias a que no eran restringidos por la ley, y penetraron todos los estamentos religiosos, políticos y económicos de estas naciones protestantes.

    John Adams, el presidente de la Unión, le escribió en 1816 a Thomas Jefferson: “Muchos de ellos se presentarán bajo más disfraces de los que haya usado jamás un jefe de los bohemios(SECTA SATANICA): como impresores, escritores, editores, maestros de escuela, etc. Si alguna asociación de personas ha merecido condenación eterna en esta tierra y en el infierno, es esta Sociedad de Loyola. Sin embargo, debido a nuestro sistema de libertad religiosa, sólo podemos ofrecerle refugio”.

    Los temores de Adams estaban justificados. Los jesuitas, cien años después, ya controlaban la política estadounidense, colocando presidentes que han servido a sus fines, como Clinton, Roosevelt, Nixon, Reagan, Bush padre, Bush hijo y otros más de los cuales ya hablaremos. Los jesuitas lograron, gracias a su control sobre la educación de Sudamérica y otras partes del mundo, que los niños y jóvenes odiaran todo lo que encarnaba el ideal de la Constitución de los Estados Unidos: las libertades individuales. No es gratuito el odio visceral hacia todo lo que tenga color gringo. Y es que esta tenebrosa orden, controlando los grandes capitales norteamericanos, han hecho que sus empresas siembren el terror y exploten la mano de obra de latinoamericanos en nuestra propia tierra logrando el objetivo doble de lucro para ellos y odio hacia el pueblo norteamericano vulgar y llano de ideas protestantes. Ese es el modus operandi de ellos.

    Así, en el siglo XIX, la Orden pudo mantener su control en los sistemas educativos de los países bajo su influencia. Pero hagamos un paréntesis de la situación de los jesuitas en el mundo, y veamos qué sucedía en Colombia después de la guerra de Independencia.

    Los jesuitas en Colombia después de la Independencia
    Como ya vimos en la primera parte de esta serie de ensayos, la independencia surgió debido al descontento de la aristocracia criolla que buscaba una serie de prebendas que les eran negadas por el virreinato. No es cierto que, como nos lo han enseñado los historiadores eclesiales, la independencia haya surgido de las entrañas del pueblo iletrado y pobre. Mírese por donde se mire, desde el mismo movimiento comunero, la lucha ha estado liderada e ideada por apellidos de familias poderosas que aún hoy se mantienen vigentes en el dominio. Berbeo, Plata, Monsalve, Nariño, Caldas, Acevedo y Gómez, Torres, Vargas, Zea, Galán, entre otros.

    El siguiente Congreso ocurrió en Verona, 1822. Durante esta reunión, se decidió que Estados Unidos sería el blanco de los emisarios jesuitas encubiertos y que los principios constitucionales de esta nación serían destruidos a cualquier precio. Se buscaba que el papa ejerciera su poder allí y, al mismo tiempo, que los monarcas de Portugal y España estuvieran seguros de que los protestantes norteamericanos no influirían ideológicamente en Sudamérica, donde durante siglos se había adiestrado al pueblo en la obediencia y sometimiento total y ciego al poder temporal del papa.

    La siguiente reunión se llevó a cabo en Chieri, Italia, en 1825. Allí, “se discutieron planes para el avance del poder Papal en todo el mundo, LA DESESTABILIZACIÓN DE GOBIERNOS QUE REPRESENTARAN OBSTÁCULOS y la destrucción de cualquier esquema que se interpusiera en su camino y sus ambiciones. “Esa es nuestra meta, los Imperios del Mundo. Debemos hacerles entender a los grandes hombres de la tierra que la causa del mal, levadura leuda, existirá en cuanto exista el protestantismo. Se abolirá el Protestantismo …los herejes son los enemigos que estamos dispuestos a exterminar completamente… Y la Biblia, esa serpiente que con su cabeza erecta y sus ojos relampagueantes nos amenaza con su veneno mientras se arrastra en la tierra, debe ser transformada en un bastón tan pronto podamos apoderarnos de ella” (Hector Macpherson, Los Jesuitas en la Historia , Ozark Book Publishers,1997)

    Los jesuitas juraron no cejar hasta destruir los principios democráticos que inspiraron la
    independencia norteamericana; pocos años después, iniciarían su dominio subrepticio en Estados Unidos usando la conspiración y valiéndose de los mismos principios de la Constitución norteamericana para expandir el delito y el caos en Estados Unidos. Ellos se han infiltrado en todos los estamentos de poder en Norteamérica y han logrado lo que precisamente la doctrina Monroe trataba de evitar. El poder del Vaticano se encuentra hoy sobre Estados Unidos y el papa ha sabido utilizar astutamente el ejército norteamericano para conseguir por la fuerza lo que su poder financiero no ha alcanzado. Y bien temprano en la historia de ese país, la Compañía de Jesús empezó su trabajo. Fueron ellos quienes asesinaron a Abraham Lincoln en 1865. Más adelante hablaremos de ello.

    Toda buena intención quedó malograda. Los jesuitas colocarían a sus hombres en posiciones de riqueza y poder ya que tenían los medios para hacerlo. Lograrían que sus infiltrados usaran su influencia para inducir a los norteamericanos a la subversión, a la inmoralidad y a la destrucción de cualquier principio cristiano incluido en la Constitución de Estados Unidos.

    Entretanto, en Sudamérica, con la batalla de Ayacucho en 1824 –dos años después de la declaración de Monroe- el territorio hispanoamericano (excepto Cuba y Puerto Rico) quedaba totalmente libre del yugo de la monarquía española.

    Después, los enfrentamientos ideológicos entre Santander y Bolívar llevaron a que éste último se convirtiera en dictador. La diferencia básica entre Santander y Bolívar radicaba en que Bolívar y sus seguidores (principalmente militares venezolanos) querían que fueran los militares quienes ejercieran el poder; ellos veían con recelo que los civiles –que no habían tomado las armas en la guerra- fueran a gobernarlos a ellos. Los bolivarianos no querían que se ejercieran libertades individuales ya que sentían temor de posibles excesos. Era obvio que los bolivarianos estaban influenciados por las doctrinas jesuíticas.

    Otra diferencia era que Santander era partidario de un gobierno federalista, donde cada región tuviera autonomía presupuestaria (algo inspirado en el proceso estadounidense), y Bolívar prefería un gobierno centralista con concentración del poder en una sola persona. Otra principio jesuítico.

    Este era el conflicto cuando fue convocada la Convención de Ocaña de 1828, donde se buscaba reformar la constitución boliviana de 1821. Una minoría bolivariana, 17 contra 54 santanderistas, logró sabotear la decisión democrática de la mayoría. Las reuniones de la convención estuvieron cargadas de insultos y amenazas… la Gran Colombia quedó dividida en dos bandos opuestos, bolivarianos y santanderistas, y Bolívar asumió como dictador. Pronto, el “Libertador” colocó nuevamente la educación en manos de la Iglesia Católica reforzando su poder político y financiero para que el clero, a su vez, lo apoyara a él, subió los impuestos (tributos) a los indígenas y benefició grandemente los intereses de los aristócratas latifundistas, que eran de su misma clase.

    Así, surgió nuevamente la guerra civil de la cual salió fortalecida la iglesia Católica y, como no, las clases dominantes que consolidaron su poder apoyadas por el clero.

    Básicamente, durante la Gran Colombia, la iglesia católica había perdido su control directo sobre el sistema educativo. Aunque durante el gobierno de Santander, él expropió a los jesuitas del Colegio Mayor de San Bartolomé y éste pasó a manos del Estado, a los sacerdotes se les permitió seguir enseñando –tremendo error- y se utilizaban métodos de sacerdotes para la enseñanza; fue evidente para los jesuitas que si no lograban retomar el control del sistema educativo, pronto quedarían excluidos de éste. La Universidad Central fue creada y se nombró como rector al conservador católico Rufino Cuervo Barreto y como vicerrector a su primo, el obispo Silvestre Indalecio Barreto y Martínez; se fundaron universidades públicas.

    Por otro lado, si bien Bolívar intentó congraciarse con los jesuitas, ellos jamás le perdonaron su intentona para librarse del control de la Orden. Aunque en los años de su dictadura –que fueron los últimos de su vida- Bolívar había restituido el control total de la educación a la Iglesia, amén de las prebendas ya mencionadas, el 17 de diciembre de 1830, finalmente, Simón Bolívar, el gran tirano de Sudamérica, muere traicionado por los mismos a quien él intentó traicionar. No obstante sus ideas siguen vivas bajo las banderas de Hugo Chávez quien aspira, con una clarísima política jesuítica, revivir la Gran Colombia para llevar las cinco naciones –bajo las banderas socialistas del Vaticano- a ofrecerlas como ofrenda expiatoria al papa nazi Ratzinger. Sí.. como dijo, Schmaus, el prelado alemán en tiempos de Hitler, “las leyes del nacional socialismo y las de la Iglesia Católica tienen el mismo objetivo”. No es casualidad que Ratzinger haya sido seguidor de Hitler. No es casualidad que Chávez sea un socialista católico, represor de las libertades individuales. En realidad, nada ocurre por casualidad.

    En 1831, después de la muerte de Bolívar y disuelta la Gran Colombia, nace la Nueva Granada. Doce años después de la batalla de Boyacá aún no había ocurrido la independencia de los pobres, no se habían roto sus cadenas, ni jamás se romperían. Con una Iglesia Católica reforzada y aliada con las clases dominantes para continuar con la subyugación de los pobres, los ideales de verdadera libertad y democracia se diluyeron de inmediato dejando vigente la misma estructura económica y social de la Colonia. La única diferencia fue el cambio de mando de los europeos a los criollos, los oligarcas nacidos en suelo americano. Todo el armazón de dominación siguió intacto: los privilegios de clase, los monopolios, la dominación de la oligarquía y su derecho para legislar y para establecer las condiciones económicas, políticas y sociales que redundaran en su propio beneficio y que aseguraran su permanencia en el poder durante generaciones hegemónicas, todo eso sirvió a los propósitos del Vaticano que pudo dominar fácilmente a los nuevos dueños de las repúblicas.

    Nada había cambiado. Los jesuitas habían ganado.

  2. graciela gomez vela dice:

    esto me parece muy mal yo soy baguina y estoy mui indignada por lo que a hecho el gobierno no es posible que nos quiera quitar nuestras riquesas forestales no se asta que punto piensa llegar esuqe acaso quiere eliminarno no lo entien, claro como el ya esta viejo ya se va a morir no le importa el resto de personas que denyro de unos años vamos a sufrir con la contaminacioo ya lo estamos sufrien do yo espero que esto se termine porque es triste ver sufrimien y enfrentamiento entre hermanos

  3. vizcenso dice:

    Es una verguenza que a estas alturas el gobierno del Sr. ALAN GARCÍA trate de Justificar los hechos acontecidos en BAGUA y hacerlo tambien hacia el exterior del Pais usando los consulados, típico de su ya conocida poítica, encima ni siquiera ha tenido la verguenza de haber calificado a los mas pobres como los son los indigenas de la selva, como “CIUDADANOS DE PRIMER NIVEL”, hecho que ha sido transmitidoa nivel internacional por ls cadenas televisivas y despues de decir que noha habido matanza de indigenas si no de policias ¿QUIENES TIENEN LAS ARMAS?, como siempre nadie sabra laverdad. Pero quien se ha creido este miserable, que se esta llenando los bolsillos con el dinero que a esos pobres les falta?, ademas de usar su poder mandatario para expropiar de las tierras que les pertencen desde hace mucho que este sinverguenza naciera. Donde estamos?, todo con la complicidad de sus burocratas y adeptos que ahora se dicen llamar congresistas.Por culpa de este señor hemos vivido tiempos de terrorismo y ahora con estos hechos parece que hemos vuelto a esas epocas de antaño. El terrorismo politico que viene praticando EL APRA con su mayor lider, solo dislumbra la verdad de siempre, que cada dia hay mas ignorantes en nuestro país y que no hay capacidad para poder diferenciar de lo bueno y lo malo ni la capacidad de resolver nuestras diferencias,solo repondiendo de la misma manera. Esta claro que esas tierras que quiere expropiar e gobierno a diestra y siniestra son para darlas a las petroleras y que las exploten segun el gobierno para el benefico “DEL PUEBLO”, pero sin embargo solo van a engordar las arcas de algunos. Por que no se esclarece la verdad de su amigo “ROMULO LEON ALEGRIA” que quien tan alegremente esta por ahi sin dar la cara y no se aclaran lo de los “PETRODOLARES”, no creemos que se tapa el sol con un dedo, pues esta claro donde esta el dinero. Y ahora ese señor dice que se han cometido errores, ¿tienen que haber mas muertes y matanzas para que este señor se de cuenta de lo mal que esta gobernando nuestro país?, o solo lo dice por que tiene presión de otros paises (los EEUU y la EU), por miedo a que retiren las inversiones que tienen en nuestro país.

    Basta ya de justificar lo injustificable. Aprendamos de nuestros errores y combatir esta gente y sus gobiernos de turno, con menos ignorancia, por un nuevo PERU.

  4. JERUSALEM dice:

    El gobierno es el principal responsable de que pasaran esos acontecimientos funestos, puesto que no acordó con los indígenas. Sin embargo, no hay justificación para ninguna de las muertes ocasionadas. Aunque hubo indígenas muertos, el mayor número lo tuvo la policía. No puede pretenderse justificar ese asesinato culpando al gobierno, ni tampoco pretender adueñarse de terrenos que son del Estado, y que luego se tenga que pedir permiso de pase a esos territorios que son de todos, son del Perú. ¿Dónde están los tantos indígenas muertos, tanto hablaban de ello, pues dónde están? Mentiras para tratar de aplacar la indignación sobre las muertes de efectivos PNP que solo cumplen su trabajo de hacer retroceder a los manifestantes que no andaban con las manos libres, sino que tenían machetes, lanzas que utilizaron para masacrar y robar armas para matar a los policías. Que respeto a la vida de ellos y de la naturaleza exigen, cuando los indígenas no lo hacen? El gobierno debe hacer algo para mejorar el sistema educativo, dialogar, y hacer trabajar a la PNP como al Ejército y no esperar a que empeoren las cosas. No hay sensibilidad en los asesinos que vieron a jóvenes policías, nunca imaginaron que podrían ser sus hijos, hermanos. Hasta padres de familia murieron. Mayormente los provocadores son la misma población, yo antes estaba en las manifestaciones contra el Gobierno, y lo hice pacíficamente en la dictadura de Fujimorí y vi como gente sin escrúpulos, radicales, delincuentes y gente ignorante que ni sabía porque iba a las calles provocaban a la policía, tirando piedras, rompiendo locales, insultando, correteando, pegando y luego se hacen las víctimas. Qué lástima. Porque no hay objetividad, nadie responde por esos policías como siempre, acaso quedará impune sus muertes? pero si los efectivos hacen uso de la fuerza, ahí sí les aplican una mayor penalidad. Cuando algún gobierno se interesa por los pobladores de esos lugares de la selva y amazonía, cuándo se ocupan de los policías a quienes ni preparan suficientemente tanto táctica como logísticamente, enviando a los más jóvenes sin experiencia suficiente? Hasta cuando predominará el civil sobre el policía, acaso este no es persona y es un mero instrumento para servir a la sociedad?

  5. Respondo tarde, pero respondo
    Patriota: Tiene mucha imaginación
    Graciela: En ninguna parte de la ley se decía que les iban a quitar sus tierras. Hasta donde sé, las normar eran, precisamente, para protegerlas de la explotación indiscriminada.
    Vicenzo: Entiendo su indignación, pero cualquier error del gobierno (que los hubo y muy graves) no justifica lo que pasó en Bagua: Más de 20 muertos en el lado de la policía y 9 nativos caídos, es demasiado (uno ya es demasiado) y sus vidas valen más que la selva entera. Indígnese por eso.
    Jerusalem: El gobierno está arrinconado por los grupos radicales. La democracia es débil y de eso se aprovechan los extremistas, que no creen en la democracia. Para estas cosas, la PNP es torpe y lerda: manda como carne de cañón a efectivos sin preparación que son los que mueren a manos de asesinos. Concuerdo en que el gobierno debe hacer algo por mejorar el sistema educativo. Ya basta de quedarnos en el discurso político…apostemos por la persona.

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