Unas cosas sobre el Padre Alberto Cutié

7 mayo 2009

206-padrealberto-320.embedded.prod_affiliate.84En la línea del post anterior, habría que decir que así como hay gente que desde afuera trata de bombardear a la Iglesia, también muchas veces somos los miembros de ésta quienes solemos dispararnos a los pies con misteriosa precisión.

Algunas cosas sobre el Padre Alberto Cutié:

Como en el tema de Lugo (ver aquí y aquí), digerir el tema resulta complicado. Creo que al ser un personaje mediático, el escándalo asume proporciones públicas muy dolorosas para él, la Iglesia y los fieles que se dejaban guiar por su consejo.

Por otro lado, entre tantas cosas que he visto y oído sobre el caso, me apenó ver a Jaime Bayly opinando del tema. Cual especialista. Ello evidencia de que para los medios de farándula la idea es siempre hacer picadillo a la persona o encontrar una opinión que arme el circo. Y ocurrió lo segundo. Enterados de que un sacerdote traicionó sus votos, buscaron a un bisexual nihilista posmoderno, al que no le interesa nada más que ponerse cuatro medias. Y Bayly opinó  del tema, para risa de todo el mundo.

Cutié ha sido retirado de la vida pública (dejarán de emitir sus programas y ya no trabajará en su parroquia) y ya algunos de sus fieles piden que regrese, cosa que es muy poco prudente. No me parece mal que lo quieran, al contrario, gracias a Dios mucha gente le tiene aprecio sincero y así como fue grande la traición, sobreabundará en él la gracia de un Dios que lo ama y perdona, como a todos nosotros; y su bondad se verá expresada, entre otras cosas, en la mano amiga de quien sinceramente lo sostenga en este momento complicado. Decía que no veo mal el cariño que le tienen, pero si de ayudarlo se trata, lo mejor es que comprender que su retiro de la vida pública es lo mejor para él y la Iglesia. Además, se nota que está confundido.

Pedir que vuelva es hacerle el juego a la permisividad que tantos reclaman al interior de la Iglesia, sería restarle gravedad a un hecho que para los católicos es muy serio, estaríamos cediendo a la corriente de pensamiento que exije la desaparición del celibato, comenzaríamos a darle crédito a todas esas voces que dicen que el catolicismo no tiene autoridad moral para opinar de sexualidad.