La vida (exageradamente) apurada de Fernando Lugo II Parte

20 abril 2009

lugoPuede ser que se trate de una mujer que quiere aprovechar el momento. Puede ser que se trate de una campaña iniciada por los medios. Puede ser lo que sea, pero si ésta paternidad se llega a comprobar, tendrían que pensar lo paraguayos si Lugo es el personaje adecuado para dirigir su país. Y no es mirar la paja en ojo ajeno, es simplemente dar una opinión, tomando en cuenta que se trata de una persona que traicionó gravemente sus compromisos asumidos como pastor, con todo lo que ello implica.

Una mujer de 27 años afirmó en declaraciones publicadas hoy por un diario que en 2002 tuvo un hijo con el hoy presidente de Paraguay, Fernando Lugo, quien recientemente reconoció legalmente a otro niño nacido de una relación que también mantuvo cuando todavía era obispo. Vía El Comercio.

“Me pongo en manos de la justicia, voy a pedir que se haga un examen de ADN, estoy cien por ciento segura de que el papa de mi hijo es Fernando Lugo Méndez”, afirmó Benigna Leguizamón al diario asunceno “Ultima Hora”.

Benigna tiene otros tres hijos y indicó que Lugo es presuntamente el papá de su segundo hijo, L.F.L, nacido el 9 de setiembre de 2002 en un distrito del departamento de San Pedro, donde en ese entonces el gobernante era obispo.

“Soy de origen humilde y no me da vergüenza. Trabajo vendiendo detergente (lejía) para dar de comer a mis hijos, ahora que mi actual marido está enfermo. No es justo que un hijo del actual presidente viva con tantas necesidades”, declaró la mujer en una precaria vivienda de un barrio marginal de Ciudad del Este, a 330 kilómetros de Asunción.

Y habría un tercer hijo

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La vida apurada de Fernando Lugo

13 abril 2009

fernando_lugo1No es sencillo digerir lo que nos acabamos de enterar respecto a la vida de Fernando Lugo. El actual presidente de Paraguay ha reconocido que engrendró un hijo mientras era obispo. Vía Portal Paraguayo de Noticias:

Fernando Lugo, reconoció esta mañana en un mensaje a la ciudadanía la paternidad del hijo de la joven Viviana Carrillo, quien promovió una demanda por filiación la semana pasada contra el ex obispo, quien hoy admitió que tuvo una relación sentimental con la joven.

Más allá de los detalles, me basta decir que, por un lado, es valiente que haya reconocido al pequeño; por otro, su actitud de doblez moral deja una herida muy profunda entre quienes profesamos la fe católica y más, entre quienes hace 10 años, escuchaban sus homilías y se sometían a sus juicios como pastor, mientras él iniciaba una relación con una jóven 31 años menor. Creo que ésto es lo que ocurre cuando  lo esencial es distorsionado (en este punto habría que decir, además, que Lugo es un seguidor  a carta cabal de la teología marxista de la liberación, cosa que ya hace que tenga bastante distorsionada la fe).

Creo también que nadie tiene porque meter a la Iglesia en el asunto. Lugo es ahora un laico común y silvestre. Un bautizado más que se equivocó (se equivocó bien feo y cuando era obispo, para ser específicos) y trata ahora de enmendar su error. No hay que minimizarlo, las consecuencias del mal que cometió le afectan severamente a él  y seguramente las pagará (de hecho, las debe estar pagando).

Minimizar el problema sería normalizarlo y creo que eso es lo que algunos quieren, ya sea para nuevamente cuestionar el  celibato o para descalificar a la Iglesia en temas morales. Pero, con todo eso, tampoco se le puede negar el perdón y la posibilidad de rectificar, en lo que le cabe, el rumbo de su ya distorsionada vida.