Cerraron Radio Caplina

12 noviembre 2008
Logo de Radio Caplina

Logo de Radio Caplina

Desde la madrugada del 12 de noviembre, dos tanquetas del Ejército peruano vigilan la entrada a Radio Caplina, en Tacna. Básicamente, la cerraron por razones administrativas, aunque eso, ya sabemos, es lo formal. En el fondo, la verdad de la milanesa, lo que todos suponen, lo no oficial, es que les cayó la ley por soliviantar al pueblo tacneño durante las protestas por el canon. No me he prendido de los medios de esa ciudad, pero vale la pena difundir la noticia por tratarse -creo yo, de forma muy pero muy personal- de la primera acción sensata de cara a detener el pseudo-periodismo en medio de un estado de emergencia y una situación de violencia y vandalismo que desde esos micrófonos, parece, se encargaron de levantar. Ya era hora. El Comercio, en su edición digital, informó así:

Esta madrugada, Radio Caplina de Tacna, una de las dos radios de la región que abrió sus micrófonos a la población tacneña para que reclamaran la semana pasada por la distribución del canon minero, fue cerrada por representantes del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), que estuvieron acompañadas por un fiscal del Ministerio Público y efectivos del Ejército peruano, con la justificación de que el medio de comunicación le faltaba una licencia para funcionar, según informó el colaborador de El Comercio en la región, Carlos Zanabria.

El MTC y los efectivos militares ingresaron al local de la radio sobre la 1:00 a.m. con el representante del Ministerio Público. En las afueras de la radio permanecen dos tanquetas del Ejército.

Al parecer, la presencia de militares y no de la Policía Nacional se debió al Estado de Emergencia que impera en Tacna tras los disturbios que se dieron la semana pasada por el tema del canon minero.

En el 2003, radio Caplina también fue escenario de una intervención con fiscal, y también por alguna irregularidad. Recuérdalo


Sobre periodistas y heroísmo

12 noviembre 2008

Estaba pensando mucho en el tema del heroísmo y su vinculación con el periodismo. Esto, a razón de las grandes distorsiones que, sobre el tema, he leído y escuchado de parte de periodistas que trabajan, oh casualidad, en la llamada ciudad heróica del Perú. Yo creo que en una situación como la que allí se vivió hace algunos días, es irresponsable portarse como se portaron quienes trabajan en las radios, por ejemplo. Entonces pensé si en medio de la protesta popular, la indignación de un pueblo, las frases célebres y épicas, el periodista no es una suerte de esponja nuevecita, que absorve lo que ve en su entorno y se empapa de lo mismo que sienten aquellos que están en las calles. Y sí. Puede pasar si no se tienen las cosas claras. Entonces agarran un micrófono y se sienten héroes del pueblo, arengando a la violencia (cosa que, no me jodan, lo han hecho y sin que nadie les diga nada), ensalzando los excesos e instando al golpe artero y piquetero a todo aquel colega que se atrevía a portar una credencial de medio limeño. Y entonces me puse a buscar ejemplos de heroísmo dentro del periodismo internacional que nos ayuden a ver la vida de otra manera. Encontré dos que me gustaron mucho, porque llegan al extremo de “dar la vida”, ambos eran católicos y sobre ambos hay un proceso de canonización (que, ojo, nada tiene que ver con el canon que reclaman los tacneños. Faltaba más).

ODOARDO FOCHERINI

Odoardo Focherini
Odoardo Focherini
Nació en Carpi el 6 de julio de 1907. Ferviente católico desde muy joven, se formó en la Acción Católica italiana bajo la guía de Don Armando Benatti.
En 1937 pasó a ser director administrativo del diario Avvenire, que entonces dirigía Raimondo Manzini, autor de encendidas polémicas contra el fascismo. Desafiando a las leyes raciales, Focherine contrató para Avvenire al periodista judío Giacomo Lampronti. En 1942, se encargó de proteger de la persecución a refugiados en un tren de Cruz Roja Internacional. En octubre de 1943 organizó, junto al padre Dante Sala, una red eficaz para la expatriación hacia Suiza de más de un centenar de judíos. Odoardo se encargó de contactar con las familias, consiguió los documentos desde las sinagogas, se las arregló para obtener la finaciación necesaria y acabó proporcionado también la documentación falsa. El 11 de marzo de 1944, fue detenido por los nazis en un hospital mientras atendía a un judío enfermo. Fue trasladado al campo de Hersbruck donde se trabajaba desde las tres y media de la mañana hasta la tarde. Quien no resistía este ritmo, era inmediatamente enviado a los hornos crematorios. Durante una visita, su cuñado Bruno Marchesi le dijo: “Ten cuidado. Tal vez te expones demasiado. ¿No piensas en tus hijos?”. Odoardo le respondió: “Si hubieras visto, como he visto yo en esta cárcel, lo que hacen padecer a los judíos, no lamentarías más que no haber hecho lo bastante por ellos, no haber salvado un número mayor”. Herido en una pierna y jamás atendido, Focherini murió de septicemia el 27 de diciembre de ese mismo año, a los 37 años. En su memoria, la Unión de las Comunidades judías de Italia le otorgó una medalla de oro en 1955. Igualmente, el “Instituto conmemorativo de los mártires y de los héroes Yad Vashem” de Jerusalén le proclamó “Justo entre las Naciones”.
NIKOLAUS GROSS

Nikolaus Gross

Nikolaus Gross

Nació en Niederwenigern, cerca de Essen, el 30 de septiembre de 1898. Fue a una escuela católica local desde los siete hasta los doce años, edad en la que empezó a trabajar, primero como operario en un molino y luego en la minería.
Sin embargo, no abandonó la actividad intelectual pues alternó su trabajo bajo tierra con la condición de periodista. Con tan solo 19 años ingresó al sindicato cristiano, paso previo a su afiliación al Centrum, partido de clara inspiración cristiana, convirtiéndose a los 22 en secretario de los jóvenes mineros. Su interés por el periodismo le lleva a colaborar en el diario del Movimiento Católico de los Trabajadores (KAB), el Westdeutschen Arbeiterzeitung. Tanto era su talento que a los dos años se convirtió en el director del diario. Afincado en Colonia, Gross supo ver el peligro que para Alemania significaba que el nazismo tomara el poder. Respaldado en su fe, no tuvo duda alguna en informar a sus lectores sobre las verdaderas consecuencias que un régimen de este tipo traería sobre el país. El 14 de septimbre de 1930 escribió: “nosotros trabajadores católicos rechazamos con fuerza y con claridad el nacionalsocialismo, no sólo por motivos políticos o económicos, sino decididamente también por nuestra postura religiosa y cultural”. Con la llegada de Hitler al poder, empezaron las dificultades. El diario de Gross fue declarado “enemigo del Estado”, paso previo a su cierre en 1938, aunque siguió editándose clandestinamente. No habiéndose caracterizado hasta entonces como orador, la censura le llevó a anunciar de viva voz, a todo el que le quisiera oir, los peligros del régimen opresor que se había adueñado de su patria. Cuando muchos callaban, él se jugaba la vida. Fue encarcelado y ejecutado en la horca el 23 de enero de 1945. Su esposa Elisabeth, que pudo visitarle al menos dos veces, dio testimonio de que había sido torturado antes de morir. Sus asesinos no permitieron que recibiera un entierro cristiano y su cuerpo fue quemado y sus cenizas esparcidas por el campo.

Precisiones sobre el post-anterior

4 noviembre 2008

Dos colegas periodistas de Radio UNO, de Tacna, me expresaron todo lo contrario a lo que yo pienso y que estaba escrito en el post-anterior. Y bueno, se generaron las típicas polémicas de periodistas. Una colega más tolerante que la otra, por cierto. Lo que pasa es que la otra fue la autora de la nota y con razón salió a defenderla. Me agarró por el msg cual DINOES y me dejó con la palabra en la boca. Yo solo quiero dejarlo todo en buena onda. Cada quien tiene derecho a defender sus posturas. No reparé en quién la escribió. Aunque igual la hubiera criticado. Si lo que pienso ofende, trataré que no lo haga tanto, pero si no puedo hacer nada, entonces no sigo discutiendo y saco cuerpo. Ahh, la foto es de la web de radio uno, por cierto.
A lo mío. Critiqué dos cosas:
1. La construcción de la noticia, desde mi punto de vista, injustificadamente épica (por usar un término).
2. El llamar mártir a alguien que murió en circunstancias de violencia callejera. Para mi es una víctima y no un mártir. Y considero que hay cosas más valiosas por las que morir.
Una precisión: Sé lo difícil que es informar en circunstancias como las de los colegas tacneños (porque me han dicho que no siento lo que sienten ellos), eso lo aclaré cuando conté una anécdota mía en el arequipazo y podría contar más del propio arequipazo o de Ilave. Pero no me banco promover como verdad lo que dice la gente solo porque lo dice la gente. No me sumo a la posición populista.
Si ofendí a alguien, sorry. Pero los blogs están para decir lo que uno piensa. Hasta aprista me han dicho, cosa que no acepto. Reconozco, sí, con humildad y espíritu colindante con el pedido de perdón público, que en mi familia materna (por demás conocida en Tacna y Moquegua) hay muchos simpatizantes de la estrella, pero qué puedo hacer, ninguna familia es perfecta. Ja.
Y ya, dejémoslo ahí.


¿Héroe o víctima?

3 noviembre 2008

Yo sé que es difícil. No es sencillo informar en medio de un conflicto como el tacneño. Nos pasó durante el arequipazo. Lo recuerdo bien. Estábamos en la esquina de las calles San Agustín y Sucre. Allí había un grupo de manifestantes. Más arriba, en la esquina de la Plaza de Armas con San Agustín, un grupo de la DINOES vigilaba. Estábamos a pie. En la cámara Álvaro Mansilla, yo era el reportero. De pronto, una voz aguardientosa nos dice: “entrevisten, pe. Prensa vendida”, y comenzaron a acercarse a nosotros hasta que nos rodearon. Esa masita de gente -unos 50 o 60- no llevaba bolsas de mercado ni rodillos, tenían palos de madera con clavos y los levantaban peligrosamente. En eso, llegó un DINOES que dispersó a la gente y nos pidió que bajemos la cámara, pues se armaba alboroto en pleno estado de emergencia. Y la bajamos. Y la gente no entendió y nos volvió a rodear. Y levantamos la cámara porque entendimos que era la única manera de que no nos revienten. Y el DINOES que quería que bajemos la cámara. Y la gente que nos rodeaba. Y el DINOES que se asó, nos metió dos barazos y ordenó gasearnos. La persecusión duró hasta la esquina de Diario El Pueblo. La gente corrió hacia la avenida La Marina y el contigente policial nos lazó perdigonazos y bombas lacrimógenas por todo Sucre hasta llegar a la calle Consuelo, donde terminó la persecusión. Por eso sé que no es fácil. Edgar Pinto Quintanilla ya estaba muerto, Fernando Talavera Soto lo haría un día después. Como muchos, estuve tragando gas durante 5 días.

Por eso, sé que los colegas tacneños están en momentos difíciles. Pero de ahí, a sumarse a la campañita por la lucha tacneña y creer que estamos en la guerra del pacífico, hay una distancia enorme. Chequeen esto:

Hasta el paseo cívico, fue trasladado el féretro de Gelmer Arpasi Valeriano, en hombros de familiares, amigos y tacneños que buscaban rendir un justo homenaje al “Mártir de las Luchas Tacneñas”.

En el “Arco de los Héroes”, Grau y Bolognesi eran mudos testigos del último adiós que daban más de cinco mil tacneños a este valeroso hombre que se inmoló a favor de las luchas del pueblo de Tacna.

El himno nacional y el himno a Tacna, entonados en las voces de miles de tacneños formaron parte del tributo rendido al ex trabajador de la Municipalidad Provincial de Jorge Basadre.

Los restos de Gelmer Arpasi Valeriano, fueron trasladados posteriormente hasta su última morada, en el cementerio general de Tacna, acompañado de miles de tacneño que no cesaban de gritar frases como ¡Gelmer Arpasi Presente!, como muestra de que el recuerdo de este hijo predilecto de Tacna estará vivo por siempre en nuestros recuerdos.

(La nota completa, aquí) Está bien, la objetividad total no existe, pero de ahí a llamar “mártir de las luchas tacneñas” a un señor que murió bloqueando una carretera y rompiendo el Estado de Derecho, es decir, cometiendo un delito, resulta un poco exagerado. “Hijo predilecto de Tacna”, le dicen ahora. Creo que se excedieron un poco los colegas de Radio Uno. “Valeroso hombre que se inmoló a favor de las luchas de pueblo de Tacna”, ya se pasaron.

En todo caso, el señor Arpasi no es más que una víctima de la irracionalidad de quienes desean desestabilizar el país (aquí algunos dirían que quien desestabiliza es el gobierno con su falta de atención, y si, también es cierta la ausencia del Estado en muchos temas y lugares). Deseo que Arpasi descanse en paz y hoy he rezado por él y porque no haya más muertos a causa del dinero. Existen cosas más valiosas por las cuales entregar la vida.