¿Qué les parece esta sanción?

31 octubre 2009

microfonoHace una semana me llegó el boletín de CONCORTV, el Consejo Consultivo de Radio y Televisión del Perú. El titular decía: “Por primera vez se sanciona a un medio por incumplir su código de ética y el horario familiar”. “Aja”, dije, qué está pasando. Lo explica el mismo boletín:

Ofensas e insultos emitidos reiteradamente fueron motivo para que, tras agotar la vía previa de la autorregulación, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) haya impuesto una sanción de 2 Unidades Impositivas Tributarias (7.100 nuevos soles) a la empresa de radiodifusión comercial Turbo Mix S.R.L. que emite sus señales en la ciudad de Cajamarca.

La sanción se dio “por la comisión de las infracciones (…) referidas al incumplimiento de las normas relativas al horario familiar y de protección al menor y al incumplimiento de las disposiciones del Código de Ética”.

Según el mismo boletín, todo partió de la queja del Alcalde provincial de Cajamarca, Marco Aurelio la Torre, quien asegura haber sido víctima de frases insultantes en dicho medio de comunicación, como: “Qué buena cojudez”, “Oiga carajo, ¿en dónde estamos?”, “Cara despercudida”, “Reptíl rastrero”, entre otros.

Entonces interpuso su demanda ante CONCORTV y la ganó. A partir de ahora se establece un precedente.

Yo reitero mi opinión. Casos como estos se dan tooooooooooodos lo días, en toooooooodas las provincias. Es el periodismo que nos persigue desde hace años y del que no nos podemos desprender. Estos son los irresponsables medios a los que en Lima (la caviarada periodística) llaman “incómodos al régimen”. A mi, como periodista del interior del país, me llega altamente si le son incómodos o no al régimen (considero que para denunciar no hay que insultar y para cuestionar y ser punzante, se necesita ser inteligente y no un troglodita malhablado), lo que me importa es que desde hace años, están destrozando la mente de la gente que los escucha.

Señores de CONCORTV, ¿puedo mandar mis grabaciones de algunas radio emisoras arequipeñas?

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Olvidé escribir sobre el día del periodista

2 octubre 2009

periodistaEn realidad siempre olvido la fecha hasta que mi esposa me saluda, con una enorme y linda sonrisa, un beso y un abrazo enoooorme. Siempre me edificó verla sonreír por el día del periodista, aún cuando vive en carne propia los sufrimientos de esperarme en casa mientras llego de cerrar edición, y antes, cuando reporteaba más seguido en la calle y éramos enamorados, en los viajes inesperados, las citas pospuestas, los riesgos, los miedos, las amenazas, etc. etc.  Lo de ella es un permanente y hermoso testimonio de amor que me será impagable. Se los juro.

Luego llama mi mamá. Ella siempre llora. Me dice que espera vivir para verme ser mejor periodista de lo que soy. Me da su saludo con cierta épica y suelta su orgullo materno de verme tan metido en las cosas del día a día de mi ciudad, que creo que no cabe en su pellejo. Y está bien. Gracias por ese orgullo que sientes, inmerecido desde todo punto de vista.

En lo que a mi respecta, creo que debo darle gracias a Dios por esta vocación, que es el talento que me ha regalado, no sólo para “ganarme la vida honradamente, así de esta forma, así de esta manera”, sino porque creo que informar no es cosa de juego. Es, digámoslo así, una misión grave. Es por eso que cualquiera no puede ser periodista (sorry a las plumas entusiastas y a quienes aprovechan el día del periodista para lanzar mensajes tipo “lean mi artículo, por favor”) y es por eso también que hay periodistas que son, literalmente, unos cualquiera (entiéndase cevicheros, mermeleros y corresponsales del “diario vivir”).

Y también doy gracias porque, aunque la gente no lo sepa, el periodismo arequipeño está hecho de gente muy capaz, honesta y sacrificada. Para ellos mi saludo efusivo, lleno de cariño y solidaridad sindical jeje. Mi mayor deseo para este año (es una promesa hecha a algunos amigos) es que Perú TV no se mande al almuerzo de celebración con 14 personas -y sin avisar- porque después no hay cómo pagar la cuenta (además que no tienen 14 periodistas en su redacción…conchudos!!! Ja).

Feliz día del periodista, con retraso.


La calle, la prensa y el saber

16 septiembre 2009

El mensaje de este afiche es mi llamado a todos aquellos que insisten en ufanarse de que saben más sólo porque les dan datitos

El mensaje de este afiche es mi llamado a todos aquellos que insisten en ufanarse de que saben más sólo porque les dan datitos

Hace tiempo quería escribir sobre este tema, pero no sabía cómo plantearlo.

Ahora mismo no sé muy bien si lo que aquí exprese será correcto o una pachotada monumental, como las cientos que usted, amable lector, puede encontrar en este blog. Sucede que estoy, después de algún tiempo, volviendo a cubrir comisiones callejeras. Si bien el medio que dirijo no depende del día a día informativo, la convención minera hizo que me dé una escapada y comparta el labororioso trabajo de cubrir calle, al menos por unos días.

Pensé que me iba a sentir muy cómodo volviendo a ese periodismo del que tanto aprendí en algún momento de mi vida. No fue del todo así. Y no es que no me guste la calle o que haya perdido la capacidad de ensuciarme los zapatos, que me asuste con un grupo de obreros de construcción civil que avanzan con sus palos en la mano, que meta micro cuando sea necesario o que me aburra de esperar pacientemente la buena gana de un ministro para declarar. Todo lo contrario. Pasó que me chocó demasiado la soberbia con la que algunos periodistas se erigen a sí mismos como tótems del conocimiento absoluto de la realidad, sólo porque alguien les dio algún off de the récord en algún cocktail o en medio de alguna ocasional conversación.

No tengo la menor duda de que la aproximación a la realidad de un periodista que cubre la calle es genuina, enriquecida por el contacto directo con la fuente y el trato cotidiano con realidades complejas. Allí, en el día a día, se conoce de cerca el dolor y la alegría; la muerte y la vida; la corrupción y la gradeza humana. Nada como una buena agresión para forjar la reciedumbre o una amenaza al celular para acostumbrarte a vivir la confianza. Nada como la alegría de saber que tu entrevista ayudó a un ser humano a salir adelante o que simplemente tu presencia colaboró con impartir justicia a un débil. Nada como tratar directamente con una fuente que te suelta datos, para darte cuenta de la importancia de la prudencia en este oficio. Pero de ahí a pensar que porque sales a la calle, sabes de todo, hay mucha distancia.

Eso es lo que me choca. Porque me parece mediocre reducir  el conocimiento de la realidad a una experiencia callejera. Porque me parece despreciable que muchos crean que saben más porque les contaron más que al otro, y no hayan agarrado un solo libro a lo largo de su carrera periodística. Porque no me cuadra que una aproximación a la realidad, amplia, serena y reflexiva, sea despreciada por aquellos que prefieren que alguien les cuente “cómo fueron las cosas”, y encima ufanarse. Porque no creo que sea mejor periodista aquel que hace llorar o carajear a su entrevistado solo para tener una imagen. Porque no entiendo cómo los lentes oscuros, el saquito, la corbatita rosada  y los zapatos de moda, han reemplazado a la necesidad de tener siempre una hondura particular para entender cada proceso de la vida humana. Porque no entiendo qué rayos hace en la calle un periodista con un micro en la mano si la única pregunta que tiene en la boca es “¿cuántos beneficiados tiene su proyecto?” y luego salga bien pechugón diciendo “este tío no sabe nada”.

Esos son a los que se les hincha el pecho cada vez que alguien les da un off the record. Son los que alucinan saberlo todo y creen (y hacen creer) que su mar de conocimientos tiene tanta profundidad como el oceáno pacífico, cuando su dolorosa realidad es que su cerebro concentra tanto saber como agua tiene un charquito que no les cubre ni la planta de los pies….y no quieren reconocerlo…y por eso se amparan en el dato que les dieron a la vuelta de la esquina para sentirse respetados.

Felizmente, también hay de los otros…gracias a Dios por eso.


Sasieta, Fefer y el perro de dos cabezas

8 septiembre 2009

PeriodistasAhora que los medios se mueren por grabar el ingreso al penal de Eva Bracamonte y Liliana Castro; ahora que Rosario Sasieta es destrozada en twitter, y luego lo será en la tele y los diarios por carajear a su empleada;  ahora que el gran debate cultural-mediático del momento es la propiedad del ekeko y la diablada; ahora, justo ahora, se me ocurre decir lo siguiente: la mayor parte de la prensa limeña es tan frívola  y centralista como la sociedad para la que trabaja.

Y lo expresa, lo proyecta, lo impone. Lo digo luego de recordar un diálogo promedio entre un jefe de nacionales y su corresponsal en Arequipa:

– Hola…¿qué tenemos hoy?

– Una reunión de presidentes regionales para ver el tema del gas porque no han garantizado reservas para el consumo del sur, el asunto del canon minero que al siguiente año se reduce y no habrá fondos para obras, un anciano de 85 años que ganó un mundial de atletismo, los escolares arequipeños mejoraron su comprensión lectora…ahh y un perro de dos cabezas que nació ayer en un pueblo joven.

– Bacán…vamos con el perro de dos cabezas…

– Pero lo otro…

– No compadre…eso es imagen, tú sabes cómo es esto…tráeme la imagen del perro, entrevista con su dueño y con los vecinos del dueño…asegúrate de que uno te diga que tiene miedo de que lo del perro sea señal que está cerca el fin del mundo…tienes microondas a las 2.

Palabras más, palabras menos, la cosa es así.

Lo mismo pasa cuando se ponen a la balanza los temas importantes y nuestras buenas noticias; contra accidentes, muertos y huelgas. Deciden desde un escritorio, en la capital, la noticia más importante de una región que no conocen. Y tienen el cuajo de llamarse prensa “nacional”.


Sobre radios y radioloros

26 agosto 2009

radiolorosEscribo este post mientras escucho un instante radio La Exitosa, de Arequipa. Habla Ruth Avendaño y un sujeto a quien no tengo el gusto (o disgusto) de conocer. Es martes. Algo más de la 6 de la tarde. No tengo porque aguantar a un par de “sa-be-lo-to-dos”.

Me da la sensación que en eso se ha convertido la radio arequipeña hoy en día. Cada tres o cuatro horas, escuchamos dos voces aguardientosas que gritan, como en cantina, lo que un par de malos tragos le hacen decir a un ser humano. Antes que una cabina de radio eso parece un bar de mala muerte. Y como de borracho una persona habla de todo y el otro borracho le cree, entonces se arma un toma y daca de opiniones sin sentido. Una tras otra, sin que nadie la detenga. Parece que eso da plata.

Son pocas, escasas, casi inexistentes, las emisoras en cuyos programas periodísticos podemos escuchar voces de personas sensatas. Lo que sobra son radio-loros expertos en hacerle creer al oyente que conocen todos los temas. Hablan de economía, política, derecho, religión, cultura, periodismo, medio ambiente, agua, cambio climático y minería. Se siente poderosos frente al micrófono. Creen que saben. La nota de prensa ha reemplazado al libro, la llamada telefónica a la entrevista con el especialista. Nunca antes el mar de conocimientos de un periodista tuvo tan poca profundidad.

Qué les cuesta invitar a entrevistados que sepan de los temas que los periodistas quieren tocar en el programa. Qué gusto de estos señores locutores de atormentarnos con sus opiniones.

Acabo de conectarme por Internet a una radio que no es de Arequipa. Aquí también abren los teléfonos. Dicen que nuestra opinión les importa. Al menos siento que el programa cuenta con una producción, hay una idea detrás. ¡Escucho entrevistas! Los conductores llevan bastante bien el espacio. Y me pregunto si cuesta tanto que los periodistas de radio en Arequipa intenten hacer las cosas bien.


“Si no sabes…pregunta y luego informa”

24 agosto 2009

desinformacionDe lo mucho que me enseñó mi amigo, el periodista Sergio Mostajo, me quedó grabada una frase vital: “Si no sabes algo…pregunta y luego informa”.

La enseñanza está cargada de sentido común. Si no sabes algo, no está mal.  Puedes preguntar y enterarte para luego contarle a la gente. Pero en Arequipa, en algún programa matutino, abunda -en una conductora- el deseo de aparentar conocer lo que no conoce. Me lo contó una fuente  digna de crédito que estuvo allí durante una entrevista realizada a invitada internacional que llegó a dictar ponencias en nuestra ciudad. La conductora del espacio preguntaba tontería y media  solo con el afán de demostrar que sabía lo que no sabía. Más fue el ridículo que la riqueza del encuentro televisivo.

Pasa en la tele lo siguiente: A veces, a un minuto de entrar al aire, te caen con un invitado no previsto y con un tema desconocido. Cuando eso pasa, la salida es, siempre, seguir la línea de la sencillez como recurso y la búsqueda de información por encima del protagonismo personal. Finalmente, la gente quiere saber qué dice el invitado, y no pagaría un mango por aguantar una falsa retórica llena de frases sin sentido de parte del entrevistador (en este caso, entrevistadora).

Algo de humildad sería buena para entrevistar mejor, pues ya sabe, señorita, “los cínicos no sirven para este oficio”…¿lo sabe no?


La ley mordaza

19 agosto 2009

mafalda-periodismo1

A veces falta la opinión del perro. Y será el balance lo que garantice calidad en un trabajo periodístico. Junto a ello vendrá la certeza de no ser refutado ni acusado de mentiroso, por eso siempre me causó gracia la tensión en la que ingresan algunos medios cuando aparece algún político desubicado que quiere enseñarnos cómo debemos hacer periodismo.

Y ahora que doña Meche Cabanillas ha puesto en agenda de la comisión de constitución del congreso el tema  de la rectificación de los medios en el caso de una información inexacta, me provoca lanzar una carcajada antes que un indignado ¡quieren amordazar a la prensa!

En una sociedad de buena fe y sentido común, no serían necesarias normas como las que Cabanillas promueve. Seguramente, en ese contexto, tendríamos una prensa bien enterada de las cosas, rigurosa en sus contenidos y valiente a la hora de defender lo publicado. Y también políticos honestos y con el suficiente espíritu democrático como para reconocer sus errores y aceptar ser fiscalizados por los medios. Como en el primero de los casos los ejemplos no abundan, y en el segundo  los testimonios son casi inexistentes, entonces la famosa de ley de la rectificación tiene espacio para el debate.

Cuando a un periodista le piden que se rectifique, es porque se demuestra que publicó un dato equivocado. En este escenario no hay espacio para la suposición ni para la interpretación. O te equivocaste o no. No es “yo siento que te equivocaste” o “a mi me parece que cometiste un error”. En tal sentido, el plazo de tres o siete días es realmente irrelevante.

Pero como en nuestro país crecen como la espuma los locutores radiales que, muy machitos porque no muestran el rostro, insultan, atacan, difaman, despluman a las autoridades y cuestionan desde la ignorancia, y nunca tienen sanción; entonces la ley tiene con qué ser defendida. Y como en el Perú que tanto amamos existen políticos que se preocupan más por salir en la foto que trabajar para servir el país, entonces una norma que “regule” a la prensa (en realidad lo que buscan en la garantía de que nadie los critique) es ampliamente promovida por quienes ostentan el poder o duramente rechazada por los opositores que se quieren ganar unas cuantas migas con el periodismo.

La cosa, desde mi humilde punto de vista, es: Si un medio publica una información falsa, pues la rectificación cabe (y mientras más rápido mejor). Si un político se siente tocado por una información que es cierta y que afecta la vida pública y aun así quiere rectificación, pues entonces la ley no se aplica.

Este es un asunto en el que la honestidad tiene que llevar la voz cantante, de lo contrario, asistiremos a un festín de subjetivismo y aprovechamiento político. La prensa sensata no debería indignarse tanto, los políticos no deberían tenerle tanto miedo a una portada, si es que proceden honestamente.